Se acerca el verano y…proliferan los parásitos: las pulgas

Las pulgas son los insectos ectoparásitos que con mayor frecuencia detectamos en nuestros perros y gatos, pero también pueden parasitar otras especies domésticas. Concretamente, la pulga del gato, Ctenocephalides felis, es la que encontramos más a menudo sobre nuestros peludos.

El control de estos parásitos es importante por dos razones principales: para evitar los efectos propios de la picadura de la pulga – picor, rascado persistente y, en algunos casos, desarrollo de alergias – y, aún más importante, para evitar la transmisión de enfermedades infecciosas.
Estos ectoparásitos actúan como vectores y reservorios de enfermedades que pueden transmitirse a los humanos – llamadas zoonosis – principalmente causadas por bacterias y cestodos (vulgarmente llamados gusanos planos).

flea-63043El ciclo de la pulga es complejo, ya que de la fase de huevo deben pasar por una fase larvaria y una fase de pupa para llegar a convertirse en adultos. La duración de este ciclo es extremadamente variable, pudiendo ir de 14 a 140 días, ya que depende en gran medida de las condiciones ambientales, principalmente de la temperatura  (ideal entre 27 y 32ºC) y de la humedad (del 75 al 92%).
Tanto el macho como la hembra se alimentan de sangre de sus huéspedes – son hematófagos – pero la hembra lo hace con mayor frecuencia y cantidad, ya que es la encargada de la puesta de huevos. Su presencia puede detectarse por los restos de sangre digerida que aparecen sobre el animal que, a primera vista, semejan una caspa negruzca, pero al mojarse muestran un color rojizo.
Generalmente, la puesta se inicia pasadas las primeras 24 h post-alimentación, siendo la media de producción de unos 20-30 huevos al día durante 50 días. Siendo así, una hembra adulta puede llegar a poner hasta 150 huevos durante su vida fértil, lo que pone de manifiesto la fácil infestación de este tipo de parásitos.

La eclosión de los huevos, que suelen desprenderse del pelaje y encontrarse en el ambiente del animal (camas, alfombras, sofás, etc.) dependerá en gran medida de la temperatura ambiental. Por esta razón, la proliferación de las pulgas se produce principalmente cuando las condiciones ambientales son las adecuadas, principalmente en primavera y verano.
Las larvas suelen encontrarse en zonas húmedas y oscuras, ya que no toleran la exposición solar directa, y su desarrollo también depende en gran medida de la temperatura ambiental.
La pupa es la fase resistente y puede sobrevivir hasta 6 meses en el ambiente si las condiciones para su desarrollo no son las adecuadas.
Teniendo en cuenta estos datos, podemos afirmar que la mayor densidad de pulgas se encuentra en el ambiente del animal, por lo que las medidas de prevención deben incidir tanto en el perro/gato como en su entorno.

Actualmente existen en el mercado numerosos antiparasitarios que actúan sobre las diferentes fases de la vida de la pulga, principalmente en forma de pipetas y espráis, que suelen ser de aplicación mensual, o en forma de pastillas de administración mensual o trimestral.
También disponemos de collares con acción preventiva y repelente.
A la hora de aplicar estos productos, debemos tener en cuenta la especie de destino, ya que los gatos son muy sensibles a ciertos químicos y pueden sufrir intoxicaciones muy graves.

Para el tratamiento del ambiente se pueden utilizar insecticidas, siendo muy cuidadosos en su aplicación –para evitar la contaminación del ambiente– y, por otra parte, realizar una limpieza frecuente de la cama o zonas donde suela acomodarse nuestro amigo.

Foto del perro por: Lee J Haywood

Profesora Veterinaria de Campus Superior.

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